UNA GUATE VIVA Y PINTORESCA

Caminando por las calles de Guatemala me di cuenta de lo hermosa que es esta nación y de lo pintoresca que ha sido siempre.

domingo, 10 de abril de 2011

CUARESMA

La Cuaresma dura 40 días, comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor (Jueves Santo). A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual, tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuesto pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de alejar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermnaos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gracia de la resurrección.

En nuestra bella Guatemala en las conmemoraciones de Cuaresma y Semana Santa se resume todo el espíritu y la indiosincrasia del guatemalteco, pues el guatemalteco ha hecho de la Pasión y muerte de Cristo la expresión más genuina de su personalidad colectiva. Es la fiesta que parte en su esencia de la espiritualidad más profunda, donde se combinan indisolublemente las ancestrales creencias mayas con el fervor del cristianismo occidental, por lo que el respeto y el recato pernean todo el espacio sagrado de estos días, que se convierten en el año completo. Pero a su vez y sin lugar a dudas la Semana Santa, es la gran fiesta del guatemalteco, se encarga de unificar a su familia, sus amistades espirituales y sociales y convierten la convivencia colectiva en un canto a la hermandad. El guatemalteco ríe, llora, se estremece, canta y come durante este espacio que lo hace sentir y vivir a plenitud su ser colectivo único e irrepetible. Guatemala no podría entenderse sin la Semana Santa, por algo los guatemaltecos inventaron las marchas fúnebres, las procesiones de Nazarenos, llevaron a su máxima expresión el arte efímero de las alfrombras de aserrín e hicieron una creación inusitada de cada velación. Familias que se unen, que viajan del exterior sólo para cargar a sus santos. Turnos que se heredan de generación en generación, Señores y Vírgenes que se convierten en amigos íntimlos y entrañables.

 Por tanto, la Semana Santa es una fiesta afana que debe entenderse como la máxima expresión de la nacionalidad y del alma colectiva del guatemalteco. Guatemala, además de ser un país multiétnico, pluricultural y plurilingüe, también se caracteriza por ser una nación plurireligiosa desde los tiempos de la colonización y evangelización, en donde los procesos históricos y culturales llevaron a la sincretización de las ideas sacras.  Las proceciones de Semana Santa caracterizan el sentir del católico guatemalteco, siendo su mayor expresión de tradición y fe.